Skip to content
CrazyStream Blog

¿Consigue Yoko Taro sorprender con su nuevo JRPG?

7 marzo, 2022

La gracia de Voice of Cards es, también, lo que más lastra la experiencia. El diseño de su mundo se basa en cartas, dados, textos e ilustraciones. Nuestros personajes son dibujos en un naipe, lo inexplorado se representa con cartas dadas la vuelta que hemos de descubrir, y avanzamos usando una ficha. Esto es tremendamente sugerente porque hay siempre mucha incertidumbre. El jugador tiene que imaginarse muchos detalles en su cabeza, y eso lo puede emplear el juego para confundir, engañar y seducir. ¡Y estamos hablando de Yoko Taro! Esto, en sus manos, tendría que ser la masa perfecta para hacer el más delicioso pan, ¿verdad? Lo más potente de NieR: Automata es cómo juega contigo, lo que no te cuenta; así que, si se diseña un mundo de juego que, gracias a las cartas que se voltean, puede ocultar mucho más y jugar contigo todavía más, Voice of Cards tendría que ser increíble, ¿verdad? Pero, por desgracia, creo que Taro no le acaba de pillar el punto al asunto.

No me malinterpretéis, Voice of Cards: The Forsaken Maiden no es un mal juego, una mala aventura o un mal JRPG, pero le falta dar un par de pasos más para que lo de las cartas funcione. Honestamente, salvo por una filigrana narrativa que hace al final, este título sería mejor siendo un JRPG al uso o, por lo menos, más cómodo de jugar. Los motivos son dos: el ritmo de juego y el miedo que tiene a que el jugador se pierda por su mundo, precisamente por la incertidumbre que provoca cambiar gráficos convencionales por cartones y dados. Aunque hay aceleradores, y en Switch podemos desplazarnos por las casillas tocando la pantalla, avanzar por el mundo y mazmorras es muy, muy lento. Cuando ocurren eventos, se inicia el combate o este se desarrolla, las cartas necesitan girarse, aparece un tapete, se tiran unos dados… y la representación digital de todas estas cosas físicas sigue siendo lentísima hasta la desesperación. Además, son los mismos efectos que los del juego original del que te hablamos en el análisis de Voice of Cards: The Isle Dragon Roars, con lo que la sensación de agotamiento es mayor.

No le viene bien al juego ser tan continuista en su representación estética, mecánicas y dinámicas. Ahora tenemos acciones combinadas durante el combate, pero nada cambia demasiado, por lo que jugarlo se hace muy pesado. Varias veces he apagado la consola sin ganas de seguir. El otro error es el que también comentaba. La fortaleza de usar las cartas para narrar y soportar la estructura jugable de The Forsaken Maiden sería ocultar verdades, pero el juego no para de advertir al jugador lo que tiene que hacer, y estos mensajes entorpecen aún más la narración. Eso sí, como dije antes, al final el juego hace una “yokotarada” en la que se emplean con cierta gracia, pero no me parece suficiente. Hay un peaje a pagar demasiado alto para llegar aquí y que podría estar más inspirado.

La base es buena, pero hay que darle una vuelta

Por fortuna, aunque quieras dejar a un lado el juego por su falta de ritmo, uno acaba volviendo por tres cuestiones: el arte, la historia y su música. Esos tres aspectos siguen siendo afortunados. Las ilustraciones del juego son hermosas y también cada composición musical. Ya con dos capítulos publicados, y un tercero sugerido por el propio juego, Voice of Cards parece una plantilla creada al gusto de Taro para poder llevar sus historias al videojuego de forma barata. La verdad es que me recuerdan a los relatos que se desbloquean al evolucionar las armas de NieR: Autómata, solo que ampliados. En The Forsaken Maiden encarnamos a un guerrero que conoce a una supuesta sacerdotisa. Ella es la única esperanza para salvar una isla condenada al desastre, pero para poder cumplir con su destino, antes tiene que viajar a otras cuatro islas para localizar cuatro artefactos. Aunque lo que va ocurriendo es ligeramente predecible si conoces los gustos del autor, se disfruta mucho. Y por eso el juego le seguirá gustando a los muy fans de Taro.

The Forsaken Maiden toma algo más de tiempo en desarrollarse que su predecesor. Es un par de horas más largo que el juego original porque hay que explorar más. Puede jugarse perfectamente sin haber disfrutado el primero, pero recomiendo que se jueguen por orden por detalles que prefiero no mencionar. Honestamente, espero que para esa tercera entrega que no dudo que llegará, Yoko Taro se decida a darle un mayor ritmo y velocidad a la exploración, que aprenda a tratar mejor la relación entre incertidumbre y revelaciones que sus cartas ofrecen, que profundice más en sus combates por turnos y que convierta la jugabilidad en una experiencia más satisfactoria. Aunque no lo parezca, yo me lo he pasado bien jugando a The Forsaken Maiden, pero creo que a su excelente base estética y narrativa aún le queda muchísimo jugo por extraer.

Voice of Cards: The Forsaken Maiden Análisis

“Le pido más a Taro”Voice of Cards: The Forsaken Maiden

Te lo vas a pasar bien jugando a Voice of Cards: The Forsaken Maiden. Te va a gustar su historia, su banda sonora e ilustraciones, pero el combate te parecerá fácil, poco profundo y lento, y sentirás su exploración muy torpe. Conectarás con él si eres muy fan del trabajo de Yoko Taro, pero yo no puedo evitar pedirle más a este gran autor. Falta mucho más para que su mundo de juego construido de cartas sea significativo, aliando de verdad la narrativa, la jugabilidad y la presentación. Ojalá se haga todo esto bien en su siguiente iteración5 Cosas que debes saber:

  • Es un JRPG muy tradicional en un mundo construido por cartas…
  • …Pero no hay mazos ni cartas que coleccionar
  • Su historia es interesante y está subtitulada en español
  • Puedes jugarlo aunque no hayas jugado al primero…
  • Aunque se recomienda que sí lo hagas

Fuente:https://www.3djuegos.com